47 KARAK A 26 DE ABRIL DE 2025

 


Hoy estamos todavía en el mismo sitio ya que estuvimos buscando un sitio donde nos podríamos bañar, pero no hay ninguno más cercano ya que la orilla del mar Muerto siempre está muy alejada de la costa. Hay una distancia mínima de 200m desde donde estamos aparcados hasta la orilla. Además, hay una zona que está cortada y hay que dar una buena vuelta hasta donde hay posibilidades de bajar. 



es un vertedero y está repleto de papeles, plásticos y botellas de cristal. Les da igual tirar las cosas en cualquier lugar. Hemos pasado por un sitio donde habían hecho fuego y habían dejado hasta el botellín que utilizan como queroseno.

                                                 

Hemos conseguido llegar a la orilla y enseguida nos hemos quitado la ropa y nos hemos metido al agua. Está fresquita pero no fría así que enseguida nos hemos mojado por completo. Es muy difícil mantenerte de pie según va cubriéndote ya que el agua te impulsa hacia arriba. He intentado hacer el “muerto” y es increíble lo que flotas. Luego viene el problema que es ponerte de pie otra vez y es que te cuesta mucho volver a pisar el suelo.


Puedes hacer lo que quieras que no te hundes. Mertxe se a metido en el agua con un poco de miedo ya que no sabe como reaccionará cuando flote en el agua. Enseguida se ha puesto boca arriba y a podido comprobar que no se hunde. Es una sensación rar y además el agua parece que es como silicona líquida. Yo no he probado el sabor, pero a Mertxe le a entrado un poco de agua y está “saladísima”.


Te tocas la piel y parece que te has dado un aceite por encima como si estarías con grasa en las manos.

La orilla está completamente blanca de la sal que se deposita con las olas y parece una zona lunática. Hay mucha profundidad y el agua es clara y transparente. Hagas lo que hagas sabes que no te vas a hundir así que hemos disfrutado un buen rato boca arriba mirando al cielo.


Al salir hemos comprobado que las toallas no te secan y aunque pasas varias veces todavía se te quedan las manos húmedas.  Había bastante gente alrededor, pero nadie se ha bañado únicamente Mertxe y yo así que éramos la diana de todo el mundo y todos nos querían sacar fotos.

Hemos vuelto a la Gomer después de las cuestas y nos hemos dado una ducha ya que la sensación es de estar impregnados de aceite.


Después de la ducha hemos salido en dirección a Karak donde queremos ver el Castillo. Fue un baluarte de los Cruzados y posteriormente de los Mamelucos. Todavía hay obras de excavación y restauración. La puerta de entrada es Otomana y los días como hoy que hay viento cuesta llegar hasta ella, además hace un frío del “copetín”.


Hemos pasado por varios túneles que se desvían en diferentes direcciones y que te llevan hasta la Iglesia o hasta la cocina donde grandes piedras redondas servían de molinos para el grano. Hay inscripciones griegas que si no llevas linterna será difícil que las veas. Muchas salas que sirvieron desde la panadería hasta para mazmorras.




El Castillo es enorme y te puedes perder tranquilamente sólo andando por los sótanos. Hoy en día puedes subir hasta una zona donde hay un tercer piso pero que ocupa muy poco ya que está hundido. 





Desde una de las terrazas que hemos estado hemos podido ver el Umm Al Thallaja que significa madre de las nieves y que era la mayor amenaza para la defensa del Castillo. Una de las torres se cree que pudo ser una Mezquita Mameluca.


Una de las zonas que mejor se conservan es la del mercado donde se pueden ver las salas que hacían de tiendas y bodegas. La torre que mejor se conserva es la Torre del Homenaje con paredes de 6,5 m de grosor y unas aspilleras de cuatro pisos para dificultar la entrada a pie en caso de invasión.   



Hemos dado un paseo por el pueblo y nos ha llamado un señor que lo primero que me a preguntado es si era del Madrid o del Barça. Hemos comenzado a hablar y nos a hecho entrar en su tienda con la intención de vendernos algo. Es una tienda donde hace ropa a medida, pero más parece una “papelera” que una tienda. El suelo no se ve de todos los trozos de tela que hay por el suelo y todo está “manga por hombro”.

Hace ropa para hombre que le llaman, bata, túnica o Kaftán. Quería mirar para comprar una y llevárnosla de recuerdo, pero valen una pasta así que no la había comprado. Al final hemos salido con una y dos cajas de té de Jordania que nos a vendido él. Le ha visto que Mertxe tiene Vitíligo y le a dicho que cuando lleguemos a casa le escribamos ya que tiene un hermano que hace una medicina natural para quitarlo. No me creo nada, pero por hacer la prueba lo probaremos.

Hemos vuelto a la Jomer y antes hemos “picado” algo en un restaurante donde hemos comido un Shawarma y un plato de aquí que se llama Mansaf y que lleva arroz con cacahuetes y pollo desmenuzado con una salsa agria.

Dormiremos aquí en el parking y mañana saldremos hacia Dana que es una Reserva Natural.

Bihar arte, agur  

 

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